New Groove of Trees

DYLAN EN LA LENGUA DEL AMOR

Por Kuratti - 17 de Noviembre, 2007, 15:25, Categoría: New Groove of Trees

     Recientemente, los responsables de la publicación Desolation Post, revista española dedicada a la música de Bob Dylan, me manifestaron, con razón, su indignación por el hecho de que en 20/20 Vision no apareciera ni una sola mención a la misma. No es de recibo ni tiene sentido, desde luego, que después de hacer un recorrido por los libros y las publicaciones que en este país se han dedicado a Dylan (cap. 2. "El libro de los signos"), no se hubiera mencionado esta publicación, desde luego la más saludable al respecto en estos precisos momentos. Más aun cuando yo la conocía perfectamente y tenía algunos ejemplares. Como por el momento es imposible enmendar el entuerto sobre el propio libro, me gustaría aprovechar la posibilidad pública que me proporciona este blog, (cuya dirección aparece en el mismo volumen, y es de suponer que algunos de sus lectores echarán un vistazo aquí) y remitiros a la página web de la revista Desolation Post donde es posible encontrar las vías para conseguirla. Se trata de una publicación altamente recomendable, donde escriben grandes fans de Dylan con conocimiento de causa, de gran formato y hecha con mucha pasión. Es lo menos que puedo deciros.

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'I'M NOT THERE' SOUNDTRACK

Por Kuratti - 19 de Octubre, 2007, 16:09, Categoría: New Groove of Trees

      Acabo de escuchar cuatro temas de la banda sonora de I'm Not There, el extraño biopic sobre Dylan de próximo estreno. Pongo el enlace a la página de MySpace. Atención: 'Simple Twist Of Fate' por Mr. Jeff "Wilco" Tweedy. Se trata de la versión más sensitiva y delicada, desde el 'Mr. Tambourine Man' de Melanie, jamás hecha por ningún músico. El cabrón está iluminado, no sé que extraña mano le ha tocado. La letra es la que canta Dylan en el homenaje a John Hammond, magnífico detalle, uno más a considerar en el genio de Tweedy. Importante: esta banda sonora promete ser LA MEJOR colección de versiones de Dylan ever.



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20/20 VISION COMING SOON

Por Kuratti - 11 de Septiembre, 2007, 23:34, Categoría: New Groove of Trees
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RHAPSODIZING WITH OUR PENS

Por Kuratti - 12 de Julio, 2007, 19:30, Categoría: New Groove of Trees

  
He concluído no hace mucho de leer el libro Higway 61 Revisited, escrito por Mark Polizzotti para la altamente recomendable serie de bolsillo 33 1/3, editada por Continuum (NY/London). Se trata de una colección de libros de pequeño formato, con letra no muy grande, que permite la inclusión en menos de 170 páginas de estudios muy serios sobre algunos de los discos más influyentes de la historia del rock, incluyendo nombres muy conocidos (v.gr. The Velvet Underground and Nico, Let It Be, Forever Changes, In Utero...) junto a otras obras de menor fama popular pero piedras angulares también del underground (v.gr. Doolittle de Pixies, Bee Thousand de Guided by Voices o el Grace de Jeff Buckley) o obras menos conocidas de músicos de primera fila (v.gr. The Notorious Byrds Brothers, o el Low de Bowie). El libro dedicado por Polizzotti al Highway 61 Revisited de Dylan es una exquisitez, y sólo lo llamaría pequeña joya en virtud de su tamaño. En realidad, la intención de esta serie es la divulgación, es decir, que el destinatario de este libro no es primordialmente el fan de Bob Dylan, sino cualquier persona interesada en la cultura del siglo XX. No aporta datos que no sean conocidos ya por cualquier Bobcat, pero cualquiera de ellos debería, igual que sigue retornando una y otra vez a este disco, hacer una lectura tranquila de la fina exégesis que hace Polizzotti del mejor disco de la historia del rock. El libro consta de dos partes: la primera es muy corta y analiza el telón de fondo que alumbra H61, la manida piedra angular de la ruptura entre lo viejo y lo nuevo, la mitología de la autopista, la portada, su propia percepción del disco: "El disco es un mapa de carreteras dentro de un nuevo territorio, un regreso al terreno de la juventud del artista, al igual que una exploración del eje que une la herencia del norte y sur (dicho en términos más amplios, blanco y negro, folk y blues), los dos polos del desarrollo sin descanso de Dylan". La segunda parte sigue el disco canción a canción, deteniéndose además en algunos outtakes que aportan luz sobre el resultado total de H61 ('Sittin' On A Barbed Wire Fence', 'Can You Please Crawl Out My Window?'). Esto significa que el arranque de esta sección se dedica de lleno a la génesis del capolavoro del maestro, de 'Like A Rolling Stone'. Otra vez. Y es que no se ha dedicado poco esfuerzo últimamente al mismo asunto. Greil Marcus le ha dedicado un irregular trabajo hace bien poco. Tenemos el testimonio visual de No Direction Home, y no son pocos tampoco los esfuerzos que han dedicado las revistas especializadas, como ISIS, a poner en orden el aparente desconcierto que había en torno a músicos (especialmente el papel de Al Kooper) y sesiones. Sin embargo, el texto de Polizzotti consigue el milagro de que la historia conocida vuelva a cobrar vida. Su narración se ve salpicada también de comentarios específicamente técnicos (en este caso, por ejemplo, el problema que supuso para CBS la duración de un tema que pretendía ser publicado como single), pero estos no hacen sino reconocer que, como bien decía Iggy Pop, lo que Dylan consiguió fue "apretar bien las tuercas al negocio". Particularmente interesante me resultó la exploración de 'Tombstone Blues' como un collage de visiones de Woody Guthrie (la canción está llena de referencias explícitas, e incluso el estribillo está sacado de éste: 'Mama's in the factory, she ain't got no shoes / Daddy's in the alley looking for the food / I'm in the kitchen with the Tombstone Blues' de Dylan frente a 'Mama was in the kitchen, preparing to eat / Sis was in the pantry looking for some yeast / Pa was in the cellar mixing up the hoops / And Brother's at the window, he's watching for the cops' de Guthrie ['Taking It Easy']). El collage visionario de 'Tombstone Blues' conduce directamente a las instancias invisibles de la república misteriosa de la vieja y extravagante América.  Polizzotti es por otra parte, el primero que fija la atención en lo exquisitamente balanceada que está la secuenciación del disco, especialmente entre sus dos caras, donde únicamente 'From A Buick 6' parece quedar extrañamente desplazada y descontextualizada. Y está perfecta simetría está rematada por la más exquisita interpretación de una canción que jamás se ha hecho en un disco de rock. Un retorno a la simplicidad estructural que eleva las palabras de Dylan a la categoría de vehículo de la visión. El primer acetato de H61 incluía una versión de 'Desolation Row' tocada con instrumentos eléctricos, recuperada de manera oficial en el volumen 7 de Bootleg Series. Sin embargo, y pese a la grandeza hipnótica de esta versión (y de las que fueron hechas por Dylan durante la parte acústica de sus conciertos de 1966, al igual que algunas grandes recreaciones de los últimos años), cuando uno comprende mejor el trascendente impacto de una interpretación concreta de una canción, es al escuchar la versión de 'Desolation Row' incluída en el disco. Es decir, se trata de una de las grandes canciones de Dylan, pero al enfrentarse uno a la pista de 11 minutos que cierra el disco, el asunto cambia: es la pista definitiva. La guitarra rítmica de Dylan es serenamente uniforme, pero tanto su trabajo vocal como, especialmente, la sublime guitarra de Charlie McCoy (a partir de un motivo extraído, noticia conocida gracias a Polizzotti, de 'El Paso' de Marty Robbins) hacen que esta toma única y única toma (en realidad hubo dos, y Polizzotti nos informa de que, probablemente, en algunos momentos, la guitarra de McCoy sea un añadido posterior), comprenda toda la esencia del genio de Bob Dylan. Polizzotti: "una canción tan oscura en su atmósfera, tan perfecta en su ejecución que es difícil imaginar otra versión añadiendo nada más allá". Para la mayor parte de los músicos, la pista publicada en disco es el canon a seguir, y en directo no hacen, a lo largo del tiempo, más que reproducir ese canon. Una de las cosas que hacen distintivo el arte de Dylan, si no la que más, es que él nunca se ha visto constreñido por ese canon. Ni siquiera aunque sea para peor, como es el caso. Cuando se va a ver un concierto de McCartney, se va a escuchar nota por nota y arreglo por arreglo lo que suena en el disco de los Beatles. Vaya castaña. Cuando se va a escuchar un concierto de Dylan se va a oir al hombre hablándote directamente al oido y a los ojos. Y todavía si tiene una noche buena es capaz de hacerte sentir los pinchazos que te mete en el corazón la toma del 2 de agosto de 1965 de 'Desolation Row'. Mas si quieres volver a sentirlos sin riesgos severos, vuelve a pinchar el disco. Si algo me hizo vibrar en el libro de Mark Polizzotti, desde luego, fue su mirada hacia su propia labor crítica, a la vista de 'Desolation Row': "cuando hay letras que analizar o referencias que atrapar, estamos en calles familiares. Pero al escuchar este dueto tan simple, tan elemental, de una armónica que aúlla y una guitarra que porta con una maleta completamente llena de penas humanas, me veo felizmente reducido al silencio. El motor se para, el viaje ha acabado, listo para que puedas empezar de nuevo". Se puede decir más alto, pero mejor, imposible.


P.S. Ha aparecido recientemente en Internet un nuevo outtake, con pristina calidad y dos cámaras, de Dylan cantando 'Just Like a Woman', aparentemente en Dublin (5 de mayo 1966). Como suele suceder con las imágenes de esta época, los huesos se congelan de puro pavor. Increíble. Dejo el enlace, pero cuidado si estáis muy sensibles.



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THE DAY OF THE LOCUSTS VOL. 2

Por Kuratti - 26 de Junio, 2007, 7:47, Categoría: New Groove of Trees

      Abundando en lo dicho en la última entrega del Bloggie, aquí os presento uno de los más sensatos escritos que he leído durante todos estos días acerca de la concesión del susodicho premio a Bobby Dee. El autor, Javier Usoz, es profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Zaragoza, y desconozco si será un aficionado habitual, pero lo que si tengo claro es que su análisis de la situación es mucho más preclaro que CUALQUIERA de las barrabasadas que se han podido leer por ahí.

EL MITO DE LA REVUELTA

Javier Usoz Otal

Profesor Titular de Economía Aplicada (Universidad de Zaragoza)

                Bob Dylan ha obtenido el Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2007. Si no media un impedimento mayor, un día del próximo otoño el artista se vestirá de etiqueta y estrechará la mano del Príncipe Felipe en el Teatro Campoamor de Oviedo. Ya tuvo esa actitud respetuosa y protocolaria en 1970, a los veintinueve años, cuando la Universidad de Princeton le concedió un doctorado honorífico por su contribución a la música norteamericana. Y así se ha comportado, observando escrupulosamente las formalidades, cada vez que ha sido homenajeado. Más recientemente, en el año 2000, al recibir del monarca sueco el Premio Polar, el Nobel oficioso de la música, concedido por la Real Academia Sueca de la Música.

                Quienes se empeñan en reducir la figura de Dylan a la del héroe de la contracultura contestataria no asumen bien tanta pleitesía. Tampoco aceptan al músico profesional que actúa para quien le paga el caché, especialmente si el cliente pertenece al otro bando ideológico y si el bufón, encima, se muestra cortés. Su profesión ha llevado a Dylan a cantar ante Juan Pablo II, ante Bill Clinton, en el templo budista de Nara o en un casino de Las Vegas. Sus canciones se escuchan en la publicidad de entidades financieras. Algunas han sido distribuidas en exclusiva en los establecimientos de una multinacional de cafeterías. Bob Dylan, el "mito viviente y faro de una generación que tuvo el sueño de cambiar el mundo", según reza el acta del jurado del Príncipe de Asturias, ha promocionado recientemente una marca de lencería femenina, con una canción suya y actuando, por primera vez, personalmente en el anuncio.

                Esta faceta cortesana y este plegarse al mercado pueden ser interpretados como una grave incoherencia respecto a una obra que, en las hermosas palabras finales de dicha acta, "busca respuestas en el viento para los deseos que habitan en el corazón de los seres humanos". Sin embargo, creo que precisamente en esa aparente contradicción reside una porción importante del reconocimiento que recibe la obra de Dylan. Primero, porque es fruto de una costosa independencia y de una exigente moral individual. Segundo, porque la ambivalencia y la ambigüedad son parte esencial de su marca. Su obra, en música y en textos, es tradicional e innovadora, conservadora y transgresora, pueblerina y cosmopolita, country y rock, acústica y electrizante, barriobajera y aristocrática, secular y religiosa, prosaica y poética, melódica y rítmica, sencilla y sofisticada, íntima y social. En fin, como ejemplo reciente, su último disco se titula "Tiempos modernos" y está basado sin el menor disimulo en formas expresivas de hace un siglo. La maestría, la autenticidad y la originalidad con que ha logrado manejar toda esa dialéctica han contribuido a que la figura de Dylan tenga el respeto unánime de su profesión, cuando no una mayoritaria admiración.

                Algo parecido viene sucediendo con su "mensaje", con el que sintoniza un espectro ideológico muy amplio, de la izquierda a la derecha, pasando por varias generaciones de muchos países y con tradiciones culturales muy diversas. Sus melodías y sus palabras, que transmiten más preguntas que respuestas, hace décadas que no son patrimonio exclusivo de la progresía. Pertenecen a un nivel más profundo y compartido de la conciencia humana. Quizás, la del individuo confuso y contradictorio que, a pesar de todo, saca fuerzas de flaqueza y se mantiene erguido en la defensa de su libertad individual y de un puñado de valores esenciales que llamamos derechos humanos o amor al prójimo. Pensándolo un poco, se diría que la Fundación Príncipe de Asturias ha premiado este año, en las figuras de Al Gore y de Bob Dylan, a una versión renovada, colonial y ligeramente más cuerda del universal Don Quijote de La Mancha.


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THE DAY OF THE LOCUSTS

Por Kuratti - 13 de Junio, 2007, 12:15, Categoría: New Groove of Trees

         Ur, dicen que a Bobby Dee le han otorgado el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. La noticia es altamente gratificante, pero, pero, pero. Muchos "peros". Para los Bobcats de por aquí, lo importante es que eso significa una avalancha de Dylan en los medios (con todo lo que eso significa de bueno, poco, y de chungo, mucho, empezando con el consabido terremoto de tópicos que han comenzado incluso en el anuncio del jurado), y, mucho mejor, que, habida cuenta que apenas esta esbozada la lista de conciertos de octubre, es fácil que, si decide recogerlo (y, pese a los tópicos e infundados rumores que se soltaban ayer en los mentideros de la red, es más que probable que lo haga, pues antecedentes hay y no pocos, de que al hombre le gusta recibir esta clase de honores), en octubre The Never Ending Tour (si la quieres llamar así), vuelva a pasar por España. Así con todo, me temo lo peor. Mañana empezaremos a leer la prensa, y ya me veo al Umbral glosando al estandarte generacional, a Losantos suponiendo que el premio es un amaño de ZP, a Sabina diciendo lo del papa, a los izquierdosos diciendo que es un facha y a los fachas diciendo que es un izquierdoso, a los cristianos diciendo que es un enviado del diablo, a los apóstatas diciendo que es un meapilas, al de turno diciendo que bien cantó Hurricane el año pasado en León, al de otro turno que no le gusta desde que dejó el folk, o el otro imbécil que pone cara rara cuando le dices que Bobby Dee es el más importante músico rock... Bueno, habrá que esperar acontecimientos. Una buena excusa para volver a escribir y pasarselo pipa escuchando tonterías. ¿Harán una edición hispánica de Eat the Document?

                          ENLACE A LA PÁGINA DEL PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS

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NAME THAT TUNE

Por Kuratti - 3 de Abril, 2007, 13:38, Categoría: New Groove of Trees

   En el enlace podréis ver a Bobby D. en una de sus más erráticas y cómicas actuaciones. Es obvio que por aquel entonces, el gran hombre empinaba bastante el codo. Y fijaos cómo aplaude la gente al final. Por aquel entonces, definitivamente, las cosas habían cambiado.

                                             Dylan Stuggart June 1991

 

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HOT STUFF HERE Vol. 2: SOUL BEGINNING TO EXPAND

Por Kuratti - 3 de Octubre, 2006, 10:27, Categoría: New Groove of Trees

           

     Hablemos de música, de letras y música. Uno de los prodigios de Modern Times es su secuenciación. Es esta una virtud que comparte con Time Out Of Mind y Love & Theft, si es que tenemos que buscar puntos en común, como argüiré en otro volumen. Dylan va alternando en estos tres discos tiempos medios con temas más cañeros, los que adaptan pantanosamente la tradición del blues, aunque esta alternancia se va difuminando a medida que nos acercamos al final del disco ('Love Sick'-'Dirt Road'-'Standin'-'Million Miles'..., 'Tweedle Dee'-'Missisippi'-'Summer Days'-'Bye'..., 'Thunder'-'Spirit'-'Rolling'-'Deal'...). Que la secuenciación es muy meditada lo demuestra no sólo esto, sino una simple mirada a la lista de canciones, que comienza con Thunder On The Mountain, 'Trueno en la montaña', y Spirit On the Water, 'Espíritu en (sobre) el agua', casi podrían formar juntos el título de una sóla canción. Por otra suele ocurrir entre los admiradores del maestro en estos últimos tiempos, que la terna de la caña es ignorada, de entrada, en favor de esos otros medios tiempos, considerados más el modelo estereotipo de lo que debe ser 'clásico Dylan': consigna inmediata, se ignora 'Million Miles' en beneficio de prestar toda la atención sobre 'Not Dark Yet'. Sea como fuere, esas canciones de fuerte herencia roots-blues, suelen esconder más encantos de los que se les supone, y el propio Dylan lo sanciona convirtiéndolas, por lo común, en piezas estandar y clave de sus actuaciones en directo. Los dos casos extremos son 'Tweedle Dum & Tweedle Dee' y 'Summer Days', convertidos a estas alturas casi en las que el espectador habitual no quiere que suenen en concierto, sobre todo la primera, pero que casi nunca fallan. En esta ocasión hay varias canciones que probablemente pasarán en breve a este estado de activa letargia exasperando al compilador de bootlegs y reseñador de gigs: 'Someday Baby', 'Rolling and Tumbling' y, sobre todo, la canción que ha sido peor acogida en los foros de internet, 'The Levee's Gonna Break'. Todas ellas esconden un misterio dentro, igual que aquellas piezas de sus dos discos anteriores. Pero junto a estas canciones "foot-tappin'", como dicen, que te hacen mover la patita de inmediato, hay otra que tiene una serie de peculiaridades: por avatares de la red fue la primera (única en mi caso) que escuchamos antes de la publicación del disco, y la impresión de entrada no fue, en fin, apasionada. Un rápido rock, lineal, sin apenas florituras más que unos sensacionales pero convencionales solos y un par de golpes de apertura y clausura que anunciaban un trueno con la melodía de 'Johny B. Good'. Esa era la primera escucha de 'Thunder On the Mountain'. Pero después de muchas escuchas ha llegado uno a la conclusión de que si hay que darle el Nobel a Dylan, bastaría esta canción para defender su categoría de creador de palabras indecentemente soberbio. Pocas canciones de los últimos treinta años tienen tantas frases memorables dentro, y dichas ¡de qué forma!. ¿Quién sino Dylan, como dijo Derek Barker, podría rimar 'sons of bitches' (hijos de puta, of course) con 'orphanages' (orfanatos, donde, por cierto van a ser reclutados los soldados de un ejercito que la voz que habla quiere levantar)? Siendo como es un reverso a toda pastilla de 'Highlands', no es extraño que sea, como aquel supremo broche final de TOOM, una distintiva y elegante parrilla de salida para la autodestrucción (I"ve already confessed - no need to confess again, 'ya confesé, no necesito confesar de nuevo'). En la próxima entrada comentaré la canción por extenso. Ahora tengo que dejar de escribir. Look like someting bad gonna happen... Ahí os dejo, por otra, el enlace al maravilloso video de 'When the Deal Goes Down', con una preciosa Scarlett Johansson en Super 8, ilustrando la canción más agradecida de tocar a la guitarra. Good Will.

                                     WHEN THE DEAL GOES DOWN

                           

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FAR BETWEEN THE SUNDOWN FINISH...(Vol. 1')

Por Kuratti - 25 de Septiembre, 2006, 16:18, Categoría: New Groove of Trees

     

Quienes habéis adquirido una copia de la llamada edición 'DeLuxe' de Modern Times, habréis tenido oportunidad de disfrutar de un cicatero DVD con material conocido de sobra: el video de Things Have Changed editado junto a Wonder Boys como extra, y el Cold Irons Bound de Masked & Anonymous que aparecía en la edición inglesa de la película (no en la de aquí, que no da ni las gracias), a un lado del cuadrilatero, o sea, que ya lo teníamos en calidad DVD. Al otro dos duros contendientes, el maravilloso video de Blood in my Eyes, que no teníamos con tanta calidad de imagen (y que es el más chaplinesco de los promos rodados por Dylan jamás...) y el Love Sick de los Grammy 1998, idem. La cosa es que esta última actuación era muy llamativa por la aparición en escena de un pirado llamado Michael Portnoy, que se puso a bailar junto a Bobby Dee de la guisa que se ve en la foto, con esa inscripción en el pecho: SOY BOMB. SOY es por 'soja', no por el verbo 'ser', de manera que el pollo reivindicaba la energía de la soja como arma vital, un poco crípticamente, en fin. Dylan miraba de lado hasta que en un punteo se echa para atrás y deja entrar a los seguratas que se llevan a SOY BOMB. Bueno, pues en el video que se adjunta a Modern Times, ¡Portnoy no sale! Como si las mentes pensantes de Columbia no quisieran divulgar 'oficialmente' la charada por no publicitar al andoba. Absurdo, si, como podéis ver abajo, estas imágenes ya estaban en circulación desde hace mucho, concretamente desde la velada de los Grammy 98 y desde que la foto que ilustra esta entrada diera la vuelta al mundo. Encima, ¿de qué se ríe Tony Garnier? That's for you all.

                               LOVE SICK: SOY BOMB VERSION

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HOT STUFF HERE Vol. 1: WORLD FILLED WITH SPECULATION

Por Kuratti - 22 de Septiembre, 2006, 10:49, Categoría: New Groove of Trees

    No he podido escribir antes por varias razones. El tiempo es una. Haber asimilado Modern Times otra. Hasta ahora no era posible entrar aquí e iniciar el viaje a sus entrañas. Espero que ahora lo compartas conmigo. Curiosamente, como síntoma de los tiempos modernos, escribo esto en mi horario de trabajo, que inversamente se convierte en instante de libertad pensadora. Como no es posible escribir una crónica concreta, iré ofreciendo entregas poco a poco. Ahora el breve y primer pensamiento:

   Modern Times ha llegado al número uno en numerosas listas de ventas internacionales, incluyendo la más sagrada, el Billboard Chart, The Toppermost of the Poppermost. Esto no ocurría desde hace treinta años, con Desire. El asunto es paradójico porque ninguna canción se ha utilizado como reclamo, el disco se vende como un todo y la estrategia de Columbia ha funcionado extrañamente a la perfección. ¿Cómo es posible este fenómeno? De alguna y sutil forma, el mundo se ha visto inundado de Dylan. Puede que hasta la presa se rompa. No hay mes desde hace algún tiempo en que no se nos coja desprevenido con alguna nueva noticia, en forma de actividad, entrevista, disco, película, bootleg, "escándalo". Veamos cuanto tiempo tardan los plumillas en poner a caldo al maestro por el concierto celebrado en estricto secreto y, seguro, por un pastón, en la fiesta aniversario de la empresa Genentech (foto abajo), con un breve set de lo más plano, una sucesión de los números más habituales (Watchtower, LRS, RDW, Tweedle Dee...). Bien, el mundo inundado y Modern Times recibe una atención por parte de la prensa y de los compradores de discos inaudita. La crítica vuelve a echar polvo de oro encima. Dicen muchas tonterías a la vez, claro, como iremos teniendo tiempo de comprobar, pero polvo de oro (salvo insulsas excepciones, a las principales publicaciones musicales se les cae la baba). El disco recibe toda la atención que, por razones históricas, se le negó a Love and Theft. Al tiempo que sale el disco, Dylan concede una meditada entrevista a Rolling Stone, una de las más abiertas y claras de los últimos años, levantando sarpullidos de paso con declaraciones explosivas, como suele, malinterpretadas. Y el 29, fecha oficial, aunque el precioso volumen ya estaba en las tiendas desde el 25 o 26. Y ahí comienza el problema que ha traido de cabeza a los dylanólogos últimamente. ¿Por qué razón no ha interpretado ni una sola canción de Modern Times en los conciertos que siguieron a su publicación, aunque los set lists han empezado a sacar numeros mágicos de la chistera, sobre todo un Joey el 30 de agosto en Rochester? Algunos argumentan que pasó lo mismo con L&T, pero en el momento de su publicación Dylan no estaba girando. Con Time Out Of Mind no sucedió eso. Apenas una semana después Love Sick era interpretada, creo, en Bournemouth (a principios de octubre). ¿Por qué ahora, con flamante disco nuevo, a sabiendas de que los Bobcats se mueren por escuchar Nettie Moore en directo, no lo hace? La explicación más lógica es la necesidad de ensayar y presentar los temas muy bien pulidos en directo: y si esto es así, sucede lo que algunos ya nos planteábamos hace tiempo, que a su provecta edad, a Mr. Dylan le está dando por ser más exigente con sus resultados en la escena. Fuera y atrás, lejos, los devaneos de otros tiempos de la NET, del Dylan errático de los ochenta. ¿Es esto mejor o peor? O dicho de otro modo, ¿qué es más dylanesco? Lo que para mí sería genuinamente dylanesco, sería que la razón de todo ello estuviera en una premeditada maldad y perversión que alguien resumió en el foro de Expecting Rain: "¿Sería gracioso que no las tocara nunca?". Algo está tramando el gran hombre. El promo de ITunes que os dejo en enlace, otra afilada perversidad, nos hace imaginar que Modern Times será interpretado en directo con guitarra. ¿Apuestas? Y os animo a responder, ¿cuál es la guitarra de Dylan en Modern Times?

                                     Someday Baby Via Promo

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