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<title>El Bloggie de Kuratti: Ex libris</title>
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<description>En este cuaderno os invito a reflexionar junto a m&#237; sobre las cuestiones que m</description>
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<dc:date>2008-01-11T14:28:00+01:00</dc:date>
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<title>ZoomBlog</title>
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 <title>EL HOMBRE QUE TAN S&#211;LO ESTUVO ALL&#205;</title>
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 <![CDATA[
<p align="justify"><font face="Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Ha muerto Pep&#237;n Bello. La muerte f&#237;sica de un genio del esp&#237;ritu s&#243;lo debe servir para que la lentitud ag&#243;nica de las horas se haga m&#225;s insoportable. Nadie existi&#243; a quien se pudiera escuchar (aqu&#237; en L'Espagne) con tanto deleite, ning&#250;n orador, ning&#250;n intelectual, ning&#250;n escritor, ning&#250;n pensador, y a su manera Pep&#237;n no fue nada de ello pero todo al mismo tiempo. Algunos han hablado de &#233;l como catalizador de una corriente de vanguardia que se desliz&#243; incauta y quebradiza en una tierra enferma, porque esa corriente tom&#243;&nbsp;su forma e identidad de un grupo de personajes como nunca se ha parido en tan poco tiempo y en tan poco espacio. Pep&#237;n Bello dec&#237;a que su persona era absurda porque su raz&#243;n de ser hab&#237;a sido estar. Nunca se habla de Pep&#237;n Bello sin hablar de ellos. Es el que s&#243;lo estuvo. Tal vez por eso ha podido vivir 103 a&#241;os de lucidez, de sarcasmo, de iron&#237;a fina, de alegr&#237;a por haber vivido aquel instante, luego roto. Por recorrer las calles de Toledo en busca del vino de Yepes y de la m&#225;scara funeraria del cardenal Tavera, de los tugurios del Seco y de las chinches de la Posada de la Sangre. Con Pep&#237;n Bello muere la Orden de Toledo, y mi m&#225;s sentido homenaje es nombrarle sin nombrar a aquellos que dotaron de sentido su ser p&#250;blico e inmortal. En un tiempo decadente, cabe la &#237;nfima esperanza de pensar que todo es c&#237;clico. Una palabra sola de Pep&#237;n Bello, en fin,&nbsp;tiene m&#225;s valor que todos los gigas del cybermundo. Aunque esa palabra sea 'caca'.</font></p>
<p align="justify"><img style="PADDING-RIGHT: 6px; PADDING-LEFT: 6px; FLOAT: right; PADDING-BOTTOM: 6px; WIDTH: 452px; PADDING-TOP: 6px; HEIGHT: 516px" height="749" src="http://www.ibiblio.org/wm/paint/auth/greco/toledo.jpg" width="685" alt="" /></p>
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 <dc:date>2008-01-11T14:28:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>Kuratti</dc:creator>
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 <title>LOS OR&#205;GENES DE LA DEMOCRACIA GRIEGA</title>
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 <![CDATA[
<p style="text-align: center;" class="MsoNormal"><span lang="en" style="font-size: 10pt; font-family: Arial; letter-spacing: -0.1pt;"><span style="">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<font size="1"><span style="font-weight: bold;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una rese&#241;a del libro de W. Forrest de mismo t&#237;tulo con el subt&#237;tulo 'El car&#225;cter de la pol&#237;tica griega, 800-400 a. Ch.'. Una invitaci&#243;n a leer esta obra maestra del ensayo hist&#243;rico, editada por Akal en Espa&#241;a el a&#241;o 1988 y dif&#237;cil ahora de encontrar. La foto es del autor de este blog en el teatro de Dioniso (verano del 2005).</span></font><br /></span></span></p>
<p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span lang="en" style="font-size: 10pt; font-family: Arial; letter-spacing: -0.1pt;"><span style=""><br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; </span>Introducirse
en el desarrollo de la convulsa pol&#237;tica griega descrita por W. Forrest en esta
obra que nos ocupa, equivale a penetrar en el sentido b&#225;sico de la
transformaci&#243;n m&#225;s trascendente del hombre occidental. En este periodo de
cuatro siglos, el esp&#237;ritu griego avanza desde la moral del ag&#243;n y del h&#233;roe
hom&#233;rico, desde la sonrisa arcaica de los <i>kuroi</i> y la explicaci&#243;n m&#237;tica
del ser de las cosas, hasta la ilustraci&#243;n ideal que conduce durante el siglo V
a los mayores logros de aquel esp&#237;ritu en los diversos campos del arte, la
literatura y la pol&#237;tica.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>


<p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span lang="en" style="font-size: 10pt; font-family: Arial; letter-spacing: -0.1pt;"><span style="">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>Parece
ante todo que una idea esencial resalta por encima de todo lo que confiere
Forrest a las p&#225;ginas de su obra: la desmedida ambici&#243;n de una poblaci&#243;n como
la ateniense, madre de la democracia, inflada por las nuevas corrientes de
pensamiento y por su mismo &#233;xito en empresas anteriores (como la lucha
panhel&#233;nica ante el enemigo persa), fue el terrible verdugo de la grandeza de
su esp&#237;ritu. Y eso se detecta desde las primeras l&#237;neas, donde se ponen en
parang&#243;n la grandeza del drama tr&#225;gico, m&#225;xima manifestaci&#243;n del ser &#225;tico, y
la absurda ostentaci&#243;n del poder&#237;o naval ateniense antes de la desastrosa
expedici&#243;n a Sicilia el a&#241;o 414. &#191;Qu&#233; duda cabe de que esa era precisamente la
intenci&#243;n de Eur&#237;pides al poner en escena <i>Las Troyanas</i>?<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>


<p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span lang="en" style="font-size: 10pt; font-family: Arial; letter-spacing: -0.1pt;"><span style="">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>Pero
para que se llegara a ese tr&#225;gico momento, en que la derrota de Atenas en la
guerra del Peloponeso dejar&#237;a un estado de cosas tal que el dominio de <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la H&#233;lade">la H&#233;lade</st1:personname> permanecer&#237;a en
suspenso, hubo de dibujarse una secuencia de actos que tiene por protagonistas
esenciales a personajes claros, hombres como Sol&#243;n, Cl&#237;stenes, Efialtes,
Licurgo, Pis&#237;strato</span><span lang="en" style="font-size: 10pt; font-family: Symbol; letter-spacing: -0.1pt;"><span style="">.</span></span><span lang="en" style="font-size: 10pt; font-family: Arial; letter-spacing: -0.1pt;"> Este es un momento de la historia donde la iniciativa individual en
el contexto del <i>demos</i>, tiene la primera y la &#250;ltima palabra. Estoy
convencido de esto. Son iniciativas individuales las que cambian el estado de
las cosas en <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la Grecia">la Grecia</st1:personname>
que viaja desde la moral hom&#233;rica a la democracia ateniense. Y tambi&#233;n estoy
seguro de que es el conflicto profundo entre el bello ideal del esp&#237;ritu
ateniense y sus turbias consecuencias (desmedido engreimiento, demagogia) lo
que dej&#243; a <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la Grecia">la Grecia</st1:personname>
sin su m&#225;s claro tim&#243;n y, despu&#233;s, en manos del dominio tir&#225;nico de Macedonia.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>


<p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span lang="en" style="font-size: 10pt; font-family: Arial; letter-spacing: -0.1pt;"><span style="">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>Para
hacernos comprender el proceso que conduce a la desintegraci&#243;n de los sistemas
arcaicos, Forrest nos presenta como paradigma las revoluciones habidas en
Corinto, Esparta y Atenas contra grupos olig&#225;rquicos. Pero estas revoluciones
no siempre van a tener como resultado la desintegraci&#243;n de la oligarqu&#237;a. S&#243;lo
en Atenas se avanzar&#225; hacia la democracia. Tanto en Corinto como en Esparta, la
ca&#237;da de las primitivas oligarqu&#237;as dar&#225; paso a nuevos sistemas aferrados a nuevos
elementos desestabilizadores del <i>demos</i>: eso es lo que ocurre en Corinto,
donde la familia oligarca de los Baqu&#237;adas es destronada por Cipselo gracias al
apoyo de la clase hoplita. Ya tenemos aqu&#237; el estigma de sociedades que van a
basar su poder en el apoyo a l&#237;deres concretos de la clase militar: esto es lo
mismo que ocurre en Roma desde tiempos de Mario.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>


<p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span lang="en" style="font-size: 10pt; font-family: Arial; letter-spacing: -0.1pt;"><span style="">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>La
revoluci&#243;n de Esparta se fundamenta a su vez en la constituci&#243;n del m&#237;tico
Licurgo. Forrest divaga unos cuantos p&#225;rrafos acerca de la cronolog&#237;a de la
ley, y la importancia de esta divagaci&#243;n reside en la propia conclusi&#243;n del
autor: <i>si Esparta hubiera sido en todos los respectos un estado griego
normal no hubi&#233;ramos tenido dificultad en proceder a fijar con mayor precisi&#243;n
la fecha entre el 660 y el 620. Ser&#237;a inconcebible que una ciudad inferior a
Corinto se le hubiera adelantado tanto en su evoluci&#243;n pol&#237;tica.</i> Las
razones que nos aporta Forrest para rechazar tal fecha ata&#241;en a cuestiones de
&#237;ndole sociocultural. Evidentemente, Esparta fue una sociedad arcaica en muchos
aspectos, aun durante el tiempo de la guerra del Peloponeso, y quiz&#225;s quepa
afirmar que en franco retroceso cultural. La poes&#237;a espartana que conservamos
es la de Tirteo y el <i>Partenio </i>de Alcman, poes&#237;a del siglo VII. No hay
producto literario posterior. Y es que la legislaci&#243;n de Licurgo encerr&#243; a la
capital del Peloponeso en una &#250;nica y paradigm&#225;tica situaci&#243;n de servicio a la
fuerza en la guerra. La oligarqu&#237;a espartana pronto tuvo a su merced, antes que
tuviera lugar la revoluci&#243;n, la f&#233;rtil tierra adyacente de Mesenia. Lo que
sigui&#243; a esta conquista fue una lucha, como la de Corinto, entre los m&#225;s
elevados estamentos del poder espartano que concluyeron en la estabilidad
aportada por las reformas de Licurgo (de las que es la <i>gerous&#237;a</i> su m&#225;s
insigne s&#237;mbolo). Es en esta estabilidad de sistema pol&#237;tico, perenne a lo
largo de los a&#241;os, a salvo de la demagogia e inc&#243;modos vaivenes, donde hay que
buscar uno de los fundamentales factores de la ca&#237;da de Atenas frente a Esparta
en la guerra del Peloponeso.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>


<p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span lang="en" style="font-size: 10pt; font-family: Arial; letter-spacing: -0.1pt;"><span style="">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>La
misma situaci&#243;n pod&#237;a descubrirse en <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la Atenas">la Atenas</st1:personname> del siglo VII. Grupos de familias <i>eup&#225;tridas</i>,
oligarcas de buena cuna como los descendientes de Alcme&#243;n, y un consejo supremo
que atribu&#237;a su fundaci&#243;n al h&#233;roe Teseo, el Are&#243;pago, dominaban la escena
pol&#237;tica y econ&#243;mica de la ciudad. Pero aqu&#237;, la primera instauraci&#243;n de un
c&#243;digo legal, el de Drac&#243;n, no va a servir para reforzar el sistema
olig&#225;rquico. El resultado de las revueltas legales en Atenas va a ser la
aparici&#243;n en escena de una serie de personajes que, haci&#233;ndose eco de las
necesidades de la poblaci&#243;n (y esta es la gran revoluci&#243;n, como la de los
Gracos en <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la Roma">la Roma</st1:personname>
del siglo II) van a permitir el camino hacia el sistema democr&#225;tico que ser&#225; la
piedra angular de la admiraci&#243;n que <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la Atenas">la Atenas</st1:personname> del siglo de Pericles infundir&#225; en los
tiempos venideros.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>


<p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span lang="en" style="font-size: 10pt; font-family: Arial; letter-spacing: -0.1pt;"><span style="">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>Poco
importa que las acciones de Sol&#243;n, destinadas a liberar al pueblo del peso
abrumante de las deudas y a ordenar a la poblaci&#243;n seg&#250;n la riqueza detentada
por cada habitante, se vieran truncadas a corto plazo por la tiran&#237;a de
Pis&#237;strato y sus descendientes. Entre los medios utilizados por este Pis&#237;strato
para afianzar y recuperar su poder totalitario, llama la atenci&#243;n una an&#233;cdota
narrada por Forrest en el marco de su alianza con Megacles. Y llama la atenci&#243;n
porque resulta curioso, una vez m&#225;s, el uso que hace el poder de la religi&#243;n.
Forrest se limita a narrar esto, no lo analiza: <i>una agraciada campesina,
disfrazada con el atuendo de la diosa Atenea, recorri&#243; la regi&#243;n en carro junto
con Pis&#237;strato, y circul&#243; el rumor de que la diosa en persona tra&#237;a de nuevo a
su favorito.</i> No conocemos otro ejemplo en la antig&#252;edad griega de un
descaro tal en la manipulaci&#243;n de las creencias religiosas. Sin embargo,
Pis&#237;strato fue el instaurador de las distintas celebraciones que trajeron
consigo a la larga las manifestaciones art&#237;sticas que hoy todav&#237;a nos
conmueven: a las Dionisias se une el nacimiento de la tragedia y a las
Panateneas la grandeza arquitect&#243;nica de <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la Acr&#243;polis">la Acr&#243;polis</st1:personname> ateniense. No
en vano, insiste Forrest, para el pensamiento &#225;tico, la &#233;poca del tirano, no
dej&#243; de ser nunca una especie de Edad de Oro, donde el trabajo pas&#243; a ser algo
m&#225;s que un medio de subsistencia.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>


<p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span lang="en" style="font-size: 10pt; font-family: Arial; letter-spacing: -0.1pt;"><span style="">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>La
amenaza persa y los hitos de Marat&#243;n y Salamina ense&#241;an al mundo griego el
poder de <st1:personname _moz-userdefined="" w:st="on" productid="la Atenas Imperial.">la Atenas
 Imperial.</st1:personname> Vuelvo a aquello que esbozaba al principio: &#191;c&#243;mo
un pueblo due&#241;o del absoluto don de la belleza, como dice Pericles en el
discurso f&#250;nebre que pone Tuc&#237;dides en su boca, pudo caer en la inestabilidad
que proporciona la ambici&#243;n desmedida? Parece claro, a juzgar por las palabras
de Forrest, que las reformas posteriores (la tribal de Cl&#237;stenes, destinada a
recuperar la fuerza de los Alcme&#243;nidas, el trato de favor ofrecido por Cim&#243;n al
<i>demos</i>), tendr&#237;an que venir a dar en dos resultados: la iluminaci&#243;n y el
desastre. En Esparta no pod&#237;a haber demagogos como Cle&#243;n, el charlat&#225;n que nos
presenta Arist&#243;fanes como un vulgar salchichero.<o:p _moz-userdefined="" /></span></p>


<p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><span lang="en" style="font-size: 10pt; font-family: Arial; letter-spacing: -0.1pt;"><span style="">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>En
este punto, el autor no se demora demasiado: si algo tenemos que reprocharle es
que no pase por la figura de Pericles m&#225;s que de puntillas, atendiendo al
discurso de Tuc&#237;dides, dejando incluso que se deslice la insinuaci&#243;n de que el
gran arconte no era m&#225;s que otro demagogo. Que Atenas se dej&#243; llevar demasiado
por su tendencia hacia lo bello, eso es algo evidente. Al menos los habitantes
que hab&#237;an ido fraguando la gran revoluci&#243;n social que cristaliz&#243; en la
democracia. Pero no pueden olvidarse los hechos sucesivos, como parece hacer el
autor. Los yugos maced&#243;nico y romano se encargar&#225;n, finalmente, de renovar el
bello ideal de la belleza misma, y dejar&#225;n en la trastienda, por el momento,
las conquistas que el griego guerrero hab&#237;a conseguido hasta entonces.<br /></span></p>
<p style="text-align: right;" class="MsoNormal"><span lang="en" style="font-size: 10pt; font-family: Arial; letter-spacing: -0.1pt;"><span style="font-weight: bold;">Antonio Curado</span><br /></span></p>
<p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"><img style="padding: 6px; float: left; width: 451px; height: 344px;" src="http://www.egrupos.net/albumPhoto/800429/photo_16.jpg" alt="" /><br /><span lang="en" style="font-size: 10pt; font-family: Arial; letter-spacing: -0.1pt;"><o:p _moz-userdefined="" /></span></p>
 ]]>
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 <dc:date>2006-01-23T21:23:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>Kuratti</dc:creator>
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 <title>ULISES EN PELOTAS</title>
<link>http://kuratti.zoomblog.com/archivo/2005/12/24/ulises-En-Pelotas.html</link>
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 <![CDATA[
<div style="text-align: justify;"><font size="2"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hoy he terminado, por fin, de leer 'Coraz&#243;n de Ulises', de Javier Reverte, despu&#233;s de dos meses largos, acaso m&#225;s. De ah&#237; ese 'por fin'. Mas creo que es necesario, cuando uno tarda tanto en leer un libro, dar una explicaci&#243;n de esa demora, sobre todo si, como ahora, se intenta hacer p&#250;blico el acto de lectura a tanta gente como cabe en esta comunidad virtual. La raz&#243;n fundamental no tiene nada que ver, desde luego, con otras lecturas lentas y espaciadas a causa del arte de degustar profusamente cada frase, cada verbo, cada palabra, en un acto sublime de temor por la transmisi&#243;n po&#233;tica. No. El libro lo he ido leyendo noche a noche, antes de dormir, normalmente tarde y debiendo madrugar, cansado ya. Y algunas veces 'Coraz&#243;n de Ulises' me ha proporcionado la perfecta excusa para quedarme despierto m&#225;s tiempo y estar hecho polvo al d&#237;a siguiente. Otras me qued&#233; dormido antes de pasar la p&#225;gina (&#191;record&#225;s la canci&#243;n de Lapido?). Pero si me quedaba despierto leyendo no era porque la pasi&#243;n lectora se apoderara de m&#237;. No. Era un profundo sentido de indignaci&#243;n el que me calaba hasta los huesos. Porque no he visto mayor desverg&#252;enza que la de este se&#241;or en el negocio de las letras a d&#237;a de hoy. F&#237;jense: hace tiempo que algunos cercanos me reprochaban mi nula preocupaci&#243;n por la literatura actual. Mi argumento b&#225;sico es que a un tiempo limitado de vida y con tanto por leer, &#191;a qu&#233; arriesgarme? Quedando tantas cartas de Cicer&#243;n, tanto siglo del oro, tanto Amiano Marcelino o tanto Borges, tanto Hegel o tanto P&#237;ndaro, &#191;a qu&#233; viene desperdiciar el tiempo con autor&#237;as coe&#225;neas que, tal vez me entretengan, dif&#237;cilmente me trasladen a una instancia del absoluto? Pero acaso no me crees y tienes raz&#243;n: es muy probable que dedique horas de lecturas a asuntos que no caben en esta rara tipolog&#237;a que acabo, desde lo cl&#225;sico, por definir. Certo. Tiro por la borda muchas horas que podr&#237;a dedicar a T&#225;cito.<br /><br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sea como sea, me cog&#237; este libro de viajes, en realidad lo recib&#237; del mio caro amico Chule (viejo conocido de este blog). Tras mi &#250;ltimo viaje a Grecia, nada mejor que rememorar lo inmortal a trav&#233;s de otro viajero con 'alma y coraz&#243;n del hijo de Laertes'. Y me zambullo en una experiencia que significa, ahora, que ME NIEGO PARA SIEMPRE A LEER LIBRO ALGUNO DE AUTOR ESPA&#209;OL DE LOS &#218;LTIMOS 25 A&#209;OS. Y n&#243;tese 'espa&#241;ol', '25 a&#241;os'. El libro es profundamente ofensivo para cualquier viajero, para cualquier amante de Grecia, para cualquier m&#237;nimo conocedor del mundo antiguo. Cojamos al azar alguno de los momentos cumbre de su falta de respeto por el esp&#237;ritu de Ulises: la visita a Missolonghi, la ciudad donde Lord Byron vio con su muerte enaltecer la esencia de la libertad griega. Sita en la lengua de agua que separa el continente del Peloponeso, en el golfo de Patras, el pueblo no tiene m&#225;s encanto que cualquiera de los pueblecitos que jalonan el sagrado camino hasta Delfos (n&#243;tese que no cuantifico dicho encanto...). Cualquier escritor (como &#233;l gusta llamarse) o amante de la literatura pisa Missolonghi por Byron, y en Byron se detiene. All&#237; reposa su coraz&#243;n. Por eso va all&#237; Reverte. Pero se topa con un grave problema: la lluvia. Rechaza un paraguas porque cree que no va a llover, y toda su estancia (y el pasaje) se convierte en un lamento por no haberlo cogido. Busca la iglesia de San Espirid&#243;n, donde ten&#237;a entendido que se encontraba el coraz&#243;n. All&#237; no hay rastro. Y despu&#233;s de deambular y calarse hasta los huesos, topa con una casa que parece ser donde se aloj&#243; el poeta. Una mujer le explica que trasladaron el despojo a un monumento en el cementerio municipal. &#191;Saben qu&#233; dice Reverte?: <span style="font-style: italic;">Mi pasi&#243;n por Byron hab&#237;a tocado fondo. Regres&#233; al centro de Missolonghi, tom&#233; otro caf&#233; bien caliente y esper&#233; el autob&#250;s de Patras [...] y convine en que aquella zona de Grecia no era un buen lugar para escritores y que deb&#237;a largarme cuanto antes de all&#237; </span>(p. 332). &#191;Es posible que un individuo que se considera a s&#237; mismo "escritor", en la tierra que vio morir a Byron y quedarse manco a Cervantes, se retire de la tierra sagrada, de la posibilidad de arrodillarse ante la tumba del poeta, porque se est&#225; mojando? El acto es rid&#237;culo en s&#237;, el lenguaje en el que lo narra de &#237;nfima calidad literaria (me recuerda algunas redacciones de mis alumnos de 3&#186; de la ESO no pocas veces), y, lo peor, la falta de respeto hacia el amante REAL de la literatura, el que ha so&#241;ado con besar el suelo de Missolonghi, es infinita: como el tipo es tan viajero no es capaz de apreciar LO QUE SIGNIFICA UN ACTO TAN SUBLIME, por el que algunos morir&#237;an. Reverte, tu acto ensucia y contamina el recto camino de Naupacto. Las musas se averg&#252;enzan de ti.<br /><br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#191;Saben lo que dice de las Musas Javier Reverte? Lean: <span style="font-style: italic;">todas ellas fueron coleguillas de Apolo, dios del equilibrio y de las leyes. Compartieron con &#233;l las moradas del Parnaso. Lo que hac&#237;an all&#237; arriba, en las noches oscuras, el dios y las dulces musas, tan sensuales todos, est&#225; sin escribir y es tan enigm&#225;tico como los misterios de Eleusis [...] es seguro que hay dioses que tienen m&#225;s suerte que otros, como fue el caso de Apolo. Nacer guapo siempre ayuda con las chicas </span>(p. 319-320)<span style="font-style: italic;">. </span>&#191;Coleguillas? &#191;Guapo? &#191;Suerte con las chicas? &#191;Sabe este tipo de qu&#233; est&#225; hablando? Del lugar m&#225;s sagrado que existe para el esp&#237;ritu humano. Reverte, eres un sacr&#237;lego lego y viperino. Te arrojaba de la cumbre del Taigeto por tu osad&#237;a. &#191;C&#243;mo puede utilizarse el adjetivo 'coleguillas' para referirse a las Musas? Es obvio que el pollo no las conoce, y que bien se le ha vedado su conocimiento.<br /><br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aparte de la narraci&#243;n de su viaje, donde no se corta un pelo por ridiculizar a algunos de los caminantes de la H&#233;lade, en cuanto no le caen bien, algunas veces s&#243;lo porque no le apetece hablar con nadie (&#161;hazlo pero no lo digas encima jactanciosamente!), el libro pretende repasar los <span style="font-style: italic;">topoi </span>m&#237;ticos o hist&#243;ricos que jalonan los lugares que pisa: Pericles, los h&#233;roes hom&#233;ricos, Jenofonte, Alejandro, los tr&#225;gicos, los presocr&#225;ticos, Le&#243;nidas, los Argonautas... cuando hace esto, es evidente que el "escritor" tira de Wikipedia, de Larousse o de cualquier bibliograf&#237;a a disposici&#243;n, y fusila todo, hasta los errores. As&#237; descubrimos que S&#243;focles escribi&#243; 13 tragedias (p. 296, ardo en deseos de leer las seis que me faltan...) o que Plat&#243;n defendi&#243; a su maestro S&#243;crates con un vibrante discurso. Esto &#250;ltimo es terror&#237;fico, porque demuestra un desconocimiento de la literatura griega devastador: para los que no lo sep&#225;is, la <span style="font-style: italic;">Apolog&#237;a de S&#243;crates </span>de Plat&#243;n es una recreaci&#243;n del discurso de defensa hecho por el propio S&#243;crates ante las acusaciones vertidas contra &#233;l. La prosa, de Plat&#243;n, el discurso, de S&#243;crates.  Su tono coloquial es un insulto para la inteligencia no pocas veces (no est&#225;s escribiendo para parvulitos, querido), y su querencia por citar autores sublimes (Durrell, Miller, J&#228;eger...)&nbsp; encender&#237;a de rubor sus rostros inmortales, por lo extempor&#225;neo y fuera de lugar que est&#225;n todas y cada una de las citas: esta es la obra que explica c&#243;mo no se debe citar. S&#243;lo por eso merece una lectura.<br /><br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Javier Reverte me ha hecho un favor: nunca m&#225;s volver&#233; a caer en la trampa del resbaladizo<span style="font-style: italic;"> best seller</span> rampl&#243;n, aunque su sujeto sea Grecia. He aqu&#237; una patente prueba de que el planeta de las letras de nuestro maltratado pa&#237;s, est&#225; gobernado y en manos de un atajo de in&#250;tiles escritores, forrados hasta las trancas y burgueses de medio pelo que desconocen todo y de todo hablan sin respeto. A cavar zanjas los pon&#237;a yo. <br /><br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;<span style="font-style: italic;"> Felices fiestas, lectores de 'El Bloggie de Kuratti'.</span><br /><br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp;&nbsp;  &nbsp; <span style="font-weight: bold;">Antonio Curado, 24 de diciembre del 2005</span><br /></span></font><font size="2"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;" /></font></div>
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 <dc:date>2005-12-24T17:53:00+01:00</dc:date>
 <dc:creator>Kuratti</dc:creator>
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