23 de Enero, 2008

EL TRISTE CIUDADANO MANGA

Por Kuratti - 23 de Enero, 2008, 18:06, Categoría: Cinemático

El diario El País publicó el pasado día 20, junto con su dominical, el primer volumen de una colección que, pretenciosamente, se supone que reune a los "mejores directores de la historia", eso sí "por primera vez". Dejemos a un lado esta soberana estupidez, porque no es ahí donde quiero señalar con dedo acusador.Con muy mal gusto, al haberse producido hace muy poco tiempo el deceso del Ciudadano Polanco, la primera entrega de la colección estaba dedicada a Orson Welles y Ciudadano Kane, la famosa opera prima del director de directores, esa película que siempre encabeza, ya sabes, la lista de las "mejores películas de la historia", y donde se narra la historia de un congénere genuino del procer del omnímodo grupo PRISA. Curioso. No conozco a ningún wellesiano de pro que te diga que Kane es su mejor película. Cualquiera prefiere Sed de mal, o Campanadas a medianoche, incluso The Magnificent Ambersons. Ciudadano Kane es una película desmesurada, seguro, una película que desborda genio y tempestad, pero donde la juventud de su creador implica más lastre del que se puede suponer (como Blonde on Blonde frente a  Blood on the Tracks). Sed de mal es la obra de un maestro que sabe el terreno que pisa (pese a su mutilada realidad), Kane es un prodigio de la intuición. Junto a la película, El País entregaba un libro altamente recomendable, perteneciente a una serie desarrollada por Cahiers du cinéma: si la serie de libros raya a la altura del presente, se justifica su adquisición.

Pero no es de esto de lo que quiero hablar. Casi simultáneamente a esta publicación, llegó a mis manos una edición americana de Ciudadano Kane. El País ha reproducido fielmente, sin más diferencia que el diseño de cubierta, la versión de Manga Films que se puede conseguir fácilmente en España, la que teníamos hasta hace poco, antes de que llegara a nuestras manos la de Warner Video procedente directamente de los Estates. La diferencia que existe entre una y otra edición es la misma que existe entre comer angulas y la gula del norte. La torta es casi inmediata desde que ves el objeto en sí, la caja que contiene tan selecta obra, recordemos, la que se considera normalmente "mejor película de la historia". La versión de Warner consiste en un delicado envoltorio, de tono negro predominante, que en portada muestra al candidato Kane y en contraportada la esperada información de cualquier DVD, con las imágenes típicas de Kane periodista sobre las tiradas del Inquirer y el famoso cartel de It's Terrific! De esta cajita se extrae el DVD doble propiamente dicho, con idéntica portada pero con otra contraportada, debajo la ficha técnica y artística, encima de ella la emblemática imagen de Kane, Leland y Bernstein sonrientes a través del escaparate mientras comienza a desfilar el poderío del Inquirer. De los dos DVDs uno contiene el fabuloso documental The Battle Over Citizen Kane, imprescindible documento de la serie The American Experience, el esencial recorrido de la PBS por los entresijos de la cultura norteamericana (os recomiendo el episodio dedicado a la Carter Family). El otro, junto a algunos breves clips del estreno de la película y otros extras de corta duración, incluye la edición primorosamente restaurada de Citizen Kane. Nunca antes había soñado con ver esta película en tan pristina calidad. Hasta el presente, debía conformarme con la chicharrera edición de Manga que ahora ufanamente distribuye el emporio del finado Ciudadano Polanco. Dicha cutre edición insiste en que se trata de una copia restaurada de Kane, e incluso ofrece un pequeño reportaje sobre dicha restauración. Pero en su gravedad, la restauración de Manga se ha hecho sobre copiones españoles que contienen insertos en la lengua patria, como el insomne título El Ciudadano Kane que antecede en silencio los bosquejos primeros de la Mercury Theatre Prod. La productora Manga tiene los derechos de distribución de Kane en España, esa es la realidad, y la cicatería de esta distribuidora está impidiendo que en España se pueda acceder a la ejemplar edición norteamericana de la supuesta "mejor película de la historia" que, curiosamente, para ningún wellesiano es la mejor película de Welles. En realidad Manga ha contribuido con muchas ediciones pacatas a romper la filosofía del DVD, es decir, la de la inclusión de extras que añadieran luz al  visionado plano de una película y la situaran en su justa medida y perspectiva histórica. Junto a la primorosa restauración de la edición de Warner, nítida, limpia, clara, sin más nieve que la que baila dentro de la bola de cristal de Kane, huele de lejos la reconstruida copia de Manga, un regalo envenenado.

En una estremecedora escena de Ciudadano Kane, un serio y circunspecto Charlie Kane completa la negativa crítica que su amigo y redactor Leland está escribiendo de una representación de Salambó hecha a mayor gloria de Susan Alexander, la amante de Kane. Leland se ha quedado dormido ebrio mientras intentaba escribirla. Ya despierto, el redactor pregunta a su jefe si va a corregir su sentido, pero Kane responde que va a terminar lo que había comenzado tal y como lo había hecho él, es decir, mal. Acto seguido despide a su viejo amigo y colaborador Leland. Tal y como éste le subraya al periodista que persigue el sentido de la vida de Kane, lo hizo para demostrar algo, siempre quería demostrar algo. Desde luego, si en este país de broma se empezara a tomar en serio el cine, los periódicos dejarían de demostrar su compromiso con el arte "arrejuntando" a los "mejores directores de la historia" y largándonos una edición chapucera de la que se supone que es la cumbre de ese arte. Se establecerían políticas de protección de derechos del espectador y todos tendríamos acceso a las mejores condiciones de visionado de cualquier película, porque existen y cuando existen.

Hoy veo Ciudadano Kane con otros ojos, y luce mejor que nunca. Pero eso sucede porque mis hábitos de coleccionista han emigrado sistemáticamente hacia el lejano granero cultural de la República Invisible. Hacia la insuperable Experiencia Americana.

P.S. Desde que escribí esta entrada, tuve acceso a información sobre las distintas versiones de Ciudadano Kane en DVD: el master original de la película, en propiedad de Welles, ardió durante un incendio en la villa madrileña del director en 1970. En 1991, Ted Turner, el magnate televisivo casado con una hija de Henry Fonda que presenta versiones americanas de Puesta a punto, adquirió los derechos de la película (considerando la aberrante posibilidad de colorearla). Para su quincuagésimo aniversario se hizo una restauración a partir de lo que se llama un interpositivado, i.e., un negativo secundario producto del propio proceso de positivado. Estaba en propiedad del British Film Institute. Existen dos restauraciones: la que aparece en la versión inglesa (distribuida por Universal UK, en una primorosa edición especial, además, del estilo de la americana aunque no contiene el documental de la PBS) y la americana que hemos glosado aquí, también distribuida en países de habla castellana como Argentina: por lo visto, el transfer digital en esta ocasión ha sido muy criticado porque la película se ve excesivamente clara (algo que salta a la vista, en efecto), e incluso se han hecho retoques digitales (se borró la lluvia que caía en la calle a través de la ventana del despacho de Bernstein). Mi juicio, por tanto, parece contradecir la opinión de los expertos, pero sólo en la superficie, porque la eventual superioridad de la versión inglesa, aunque esa fuera la restauración que contiene la edición de Manga, no es un obstaculo para reafirmar lo que pretendo decir aquí: que la edición de Manga es una auténtica chapuza. Dicho queda.

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