14 de Febrero, 2006

SUDDENLY JOHNY

Por Kuratti - 14 de Febrero, 2006, 22:48, Categoría: Roll Over Beethoven

EN LOS TREINTA AÑOS DE 'HORSES'... (artículo de hace 10 años)


The boy was in the hallway drinkin’ a glass of tea / from the other end of the hallway rhythm was generating, / otro chico se deslizaba por el pasillo / pasaba totalmente inadvertido en el pasillo / pasaba totalmente inadvertido junto a nosotros en el pasillo / the boy looked at Johny / Johny wanted to run / pero la película siguió como estaba prevista / el chico cogió a Johny / he pressed him against the locker / lo empotró, lo remachó, clavó a Johny hasta el fondo / el chico desapareció / Johny fell on his knees / y empezó a golpearse la cabeza contra el armario / started crashing his head against the locker / empezó a reírse y a mirarme / cuando de pronto Johny tuvo la sensación…

      Tuvo una sensación inmortal, porque inmortales son las sensaciones generadoras de eternidad angustiosa de pura muerte. La atmósfera revienta y los altavoces están llenos de sudor, cerveza y flujos vaginales, llenos de vómito petrificado por la ausencia de los buitres carroñeros incapaces de penetrar dentro del marasmo imperfecto del nuevo caleidoscopio invisible.

                En 1975 Patti Smith publicó “Horses”, el  más perfecto ejemplo de que el rock and roll  y la sangre de los sátiros tienen mucho que ver entre sí. Puedo imaginarme al Silvano retorciéndose y gesticulando entre la danza de las divinidades del bosque mientras suena desde el templo del no-tiempo la “tierra de los pájaros”. Es en “Horses” donde se escucha el grito primitivo y el deseo roto de cualquier muerto desesperado. Cada pieza es una obra maestra de lo salvaje, conjuntadas todas mágicamente en una extraña sinfonía de terror y deseo. Desde la increíble visita a Gloria en las alturas, hasta el desesperante fuego de “Free Money”, el pesimismo precoz de “Elegy” (“es tan lamentable  que todos nuestros amigos no puedan estar con nosotros”, un verso que visto el trágico curso de la vida de nuestra heroína no puede dejar de impactar [ su reciente regreso al directo y a los estudios de grabación está motivado directamente por  las muertes sucesivas de su marido Fred “Sonic”Smith, guitarra de los míticos MC5, su hermano, su compañero en  los días de la decisión Robert Mattlehorpe, y en los días últimos, para alimentar “Peace and noise”, su último e impactante trabajo, de William Burroughs y Allen Ginsberg, guías esenciales de toda una concepción de comprender el mundo y, por extensión, el rock and roll]), o el inimitable magnetismo de la recreación en la pérdida de “Redondo Beach” ( el coche fúnebre se alejó y la chica muerta eras tú / nunca volverás a mis brazos porque te has ido), todo en “Horses” es pura fuerza animal y decibelios eléctricos corriendo por las venas. Pero de pronto, Johny comienza a sentir algo…

                La pieza que corona la cara B de “Horses”, entre “Break it up” y “Elegy”, es con total certeza, al menos la mía, la canción-musa,  capaz de despertar cada fantasma y cada sensación de nuestra coraza de barro negro, “Land : Horses / Land of  a thousand dances / La Mer (de)”, todo un programa ya desde el mismo título, haciendo corresponder además esta tierra de caballos con aquella otra de pájaros, simétrica en la otra cara del disco, la fantasmagórica “Birdland” (cuervo de helio / esta es mi película / gritó mientras desplegaba el cielo / sacándolo como una película de dibujos de látex / ¿estoy solo en esta generación? ). “Land: Horses” evoca el grito de los marineros cuando se acercan a tierra, “LAND HO!!”, plasmado en  canción por los Doors en “Morrison hotel”, siendo así el cantante visionario de California uno de los referentes primordiales de la Smith, los caballos son el terror de la generación solitaria de Johny, el “feeling” que le machaca contra el armario. “Land of  a thousand dances”, la clave del mayor homenaje a los viejos héroes del rock and roll, Otis omnipresente en estas tres notas repetidas hasta el infinito dentro de la terrible saciedad de espíritu que se quema y desgarra.

                Suddenly, Johny, gets the feeling / he’s being surrounded by / HORSES, HORSES, HORSES,HORSES / que vienen en todas direcciones / blancos, brillantes, plateados sementales / with their noses in flames / he saw CABALLOS, CABALLOS, CABALLOS… y penetramos hasta el fondo del alma, en la tierra de los mil bailes, Bonie Maroney, hasta luego cocodrilo, mira a tu baby sister, la va a violar Johny. Si has escuchado “Land of thousand dances”, comprenderás lo que quiero decir. La locura destrozando tus sueños, el ritmo constante e hipnótico, MI-RE-LA, MI-RE-LA, MI-RE-LA, MI-RE-LA, see you later alligator, y entonces con Otis y Patti bailas el batusi, Johny tiene terribles navajas que pueden cortarte el sueño. Es el baile preparado por los discípulos de la religión muerta, es la muerte en vinilo, MI-RE-LA, hasta luego cocodrilo. Y cuando Otis conjura su propia tragedia en esta tierra de los mil bailes, hay una yegua negra brillante de pelo amarillo / paso mis dedos por su pelo de seda / y encuentro una escalera / no pierdo el tiempo / and found a stair / I didn’t waste time / I just walked rigth up / y veo que está ahí arriba / está el MAR ahí arriba / there’s the sea, up there. El mar, “La Mer (de), esto es la purita caca, la purita mierda que te va a llegar hasta los tobillos para que apestes bien, en Patti el mar es el mar de las posibilidades, el mar de la mierda es el mar de posibilidades, se recuesta con las piernas bien abiertas mientras ocurre uno de los mayores prodigios de la posibilidad del mar infinito, una de las imágenes más potentes del baile anticultural de la tierra de los caballos: the waves were coming in like / the radiant stallions / gradually lapping in the sea horses (las olas llegaban como los radiantes sementales lamiendo gradualmente a los caballos de mar). Después llega la súplica vestida ahora con la conjura del fantasma de Chuck Berry (lárgate Johny, go, go, go, Johny, go away y baila el batusi).

                ¿Habéis conocido la muerte? Tus nervios, tu nombre / como el brillante caballo negro en mis dedos / trenzado en tu pelo de seda / puedo sentirlo (mátame) / el pelo corriendo entre mis dedos (kill me, kill me) / los pelos eran como alambres (kill me, kill me) / y así es como, así es como conocí la muerte. En la terrible súplica del atardecer en la Merde,  Johny viola el sentido de nuestra réplica a la locura. En la Merde, Johny puede jugar con el mar, chillar desesperado. ¿Quién eres Johny? Nunca podremos dar respuestas a los interrogantes vacíos de la imposible salida hacia la eternidad. Johny es nuestro fantasma más poderoso, Patti, caminando, susurrando y follándonos plácidamente con su voz de sirena borracha de semen tiene la respuesta última, retorciéndose, lentamente, los caballos, Johny se desploma, la batería de Jay Dee Daugherty se va deteniendo mientras Patti encuentra la única verdad que importa, que entre las sabanas, había-un-hombre-bailando-el-simple-ROCK-AND-ROLL-de-una-can-ci-o-n.

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