LIVING IS EASY WITH EYES CLOSED

Por Kuratti - 11 de Diciembre, 2005, 13:27, Categoría: Roll Over Beethoven

Cuando estas líneas vean la luz, ya te habrán zurrado bien la badana con el vigésimo quinto aniversario de la muerte por asesinato de John Winston Lennon, aka Beatle John. Sobre él habrás visto (o habrás leído tal vez) los más manidos y terroríficos tópicos imaginables, vertidos en los cada vez más ridículos medios de comunicación patrios, impregnados como están de un tufo reaccionario a cualquier banda que me entran ganas de echar virutas. Es lo que suele pasar cada vez que se habla de un icono tan popular pero tan poco conocido EN-REALIDAD. O pasa al revés, y el que te toca la moral es el típico y aguerrido fanático beatlémano de la vieja guardia que aplaude cada palomino de Mr. Lennon como si en él quedara impregnada toda la esencia del arte y la vida total y genial. Habrás oído hablar de sus geniales obras Imagine o Jealous Guy (es curioso cómo hablar de Lennon para la mayoría excusa hablar del fenómeno beatle que parece trascender), de su amor infinito por Yoko, de su papel fundamental dentro del cuarteto de Liverpool frente al cursi de McCartney, de su lucha por la paz, de su eterna creencia en el amor, de su asesinato a manos de Mark Chapman…todo mentira, menos lo último claro.

Después de militar aguerridamente en las filas de la beatlemanía, torcimiento cerebral del que fui presa en mi adolescencia para escapar después como un cohete, encontrando finalmente en el remanso del río el término medio que permite degustar amablemente una música tan excelsa e influyente, la obra y la personalidad de Lennon me resultan cada vez más esquivas. Pero no precisamente porque no haya pasado poco tiempo con la primera ni por ser inasequible la segunda. Al revés. No hay un personaje público en el siglo XX tan expuesto a las miradas ni tan exhibicionista, al mismo tiempo, como Lennon. Por eso es resbaladizo: un personaje de genio imperecedero pero inestable, capaz de las más elevadas cotas artísticas (I am the Walrus, In my Life, Instant Karma) como de la mayor babosería infecta (Beautiful Boy) o del mayor engendro vital posible (Whatever Gets You Thru the Night, el apestoso hit perpetrado junto a Elton John). Un personaje encantador cuando se limita a hablar con honestidad de su música, seductor cuando lo vemos en acción sobre un escenario o accediendo al surreal mundo cómico donde sólo viven los hermanos Marx o W. C. Fields. Pero Lennon es insoportable cuando pretende justificar sus experimentos underground junto a Yoko Ono (el film Imagine, un terrible experimento consistente en representar cada una de las canciones del homónimo álbum del modo más ególatra posible, los famosos Unfinished Music, "música" experimental de un mal gusto que huele: Heartbeat es el latido del corazón del feto abortado de Yoko, Two Minutes of Silence eso justo…). Y sus proclamas pacifistas dan grima. Nunca en nadie como en Lennon se ha manifestado tan a las claras una mente tan plana, mediocre e irrelevante abogando por causas mayores. Véase el film Imagine: John Lennon para constatarlo. O si no, escúchese la meliflua Imagine, esa canción tan reivindicada pero pecado plano de la impotencia creativa: ¿quién recuerda I Don"t Wanna Be a Soldier? Otra pieza del mismo disco pero esta vez desde la tripa de una bomba atómica. Su inexistente texto recuerda que cuando se dejaba de zarandajas, Beatle John era capaz de tocar mucho lo profundo de la moral.

Evidentemente a la integridad de Lennon le ha sido de gran utilidad la muerte de su cuerpo. Transmutado en una especie de bandera existencial, los que portan camisetas con su efigie (REMEMBER LOVE, IMAGINE) y lo colocan en el mismo altar perro flauta donde habitan el Ché del diablo o la bandera de Jamaica, no tienen ni idea de lo que Lennon en realidad representa. Lennon tiene más que ver con Gene Vincent o con la violencia descarnada de las eternas noches de Hamburgo que con el Yin y el Yan. Lennon fue el mayor punkie durante los aciagos días de la noche de año y medio, 74-75, junto a Nilsson, Ringo, Keith Moon y todos los borrachos del rock inglés y americano. Y ese es el Lennon que produce las canciones más insondables y desconocidas: Old Dirt Road, Nobody Loves You When You"re Down and Out, Steel and Glass…Mira hacia atrás. ¿Qué hubiera pasado si Lennon no hubiera muerto? En su último disco en vida, Double Fantasy, está la respuesta a muchos de estos interrogantes. Las canciones que allí se escuchan, lastradas por la negra sombra de la madre superiora, Mrs. Ono Lennon, revelan pistas evidentes del negro camino hacia la trivialidad (una canción como Woman sería vibrante en la era beatle: aquí da yuyo de puro sensiblero). Supongo que la MTV lo habría arrastrado a cotas inimaginables de estúpida modernidad ochentera, como a la mayoría de los grandes músicos del pasado en tan réproba década (incluyendo a Dylan, Neil Young o David Bowie), en los 90 habría vuelto a estar a la altura y ya habríamos sido testigos de la gran reunión, Lennon-McCartney-Harrison-Starr, the Fab Tour, ¡The Beatles come back!, llenando estadios con furtivos karaokes colectivos como a día de hoy hace "Macca". Sólo la integridad de Harrison permite pensar que esto último nunca habría sucedido. Hubiera sido terrible ver a los cuatro gigantes cantando Can"t Buy Me Love como el definitivo ítem de la nostalgia. ¡Qué estúpidos somos los seres humanos!

Pero Lennon murió. Y quedó paralizado en una especie de fotografía insomne. Su rostro en los cartones del Álbum Blanco, cabello largo, gafas redondas, rictus serio, nariz afilada. Su ingenio invitando a la nobleza a marcar el ritmo de Twist and Shout con ayuda de las joyas, declarando inaugurado este puente, con la cabeza perdida en el I"m Down del Shea Stadium o mascando chicle durante la retransmisión de All You Need Is Love. Ese es el Lennon que queda en la foto. No mucho más que si el asesinado hubiera sido McCartney: mira atrás y piénsalo. La foto del Blanco, Let It Be, el abrigo en la azotea, el loco de la colina… y no hubiera tenido tanto tiempo para hacer el payaso y revelar tan claramente cómo las neuronas se les quedaron tan tocadas por culpa del inventito de la psicodelia.

Seamos serios: Lennon fue un tipo mediocre con suerte, la suerte de toparse con el advenimiento de una industria musical poderosa y con tres colegas que le dieron durante diez años largos la fuerza de sustentarse en el magnánimo regalo de los dioses que era ser un beatle. Pero a veces la mediocridad guía desde la batuta de Hermes a ciertos seres hasta lindar con el sorprendente terreno del arte sublime. Y por eso nunca dejaré de escuchar a John Lennon. Y nunca, en definitiva, de amarle.

OBRAS FUNDAMENTALES DE JOHN LENNON:

-          In my Life y Nowhere Man (Beatles, album Rubber Soul, 1965)

-          I"m Only Sleeping (Beatles, album Revolver, 1966)

-          A Day in the Life (Beatles, album Sgt. Pepper Lonely Hearts Club Band, 1967)

-          I Am the Walrus y Strawberry Fields Forever (Beatles, album Magical Mistery Tour, 1967)

-          Happiness is a Warm Gun (Beatles, album The Beatles)

-          Instant Karma (single, 1970)

-          Plastic Ono Band – Mother (album, 1970)

-          Steel and Glass (album Walls and Bridges, 1974)

ANTONIO CURADO

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