11 de Diciembre, 2005

MOVIDA BLANCA

Por Kuratti - 11 de Diciembre, 2005, 13:37, Categoría: Roll Over Beethoven

Para compensar tan ácida crítica a Lennon y no dejar con mal sabor de boca a los beatlemanos que por aquí pasen, aquí tenéis un caramelito: es mi traducción de un artículo (varios en realidad) publicado en un MOJO monográfico, que unos cuantos intentamos traducir entero, para dar al personaje a quien la traducción va dedicada un merecido y, a lo que parece, inédito homenaje. Esto es sobre el White Álbum, la gran obra maestra beatle.

Movida Blanca

Con cinco meses de gestación y una extensión de 95

increíbles minutos, el Álbum Blanco permanece como

el trabajo más original de los Beatles. Ian MacDonald examina

la esencia de su riqueza interior.

Después del elevado mediodía psicodélico de Revolver, Sgt. Pepper y Magical Mistery Tour, el largo y lento atardecer de la carrera de los Beatles se desarrolla en la excéntrica, bien diversa y muy variable calidad de The Beatles, más conocido como el Álbum Blanco, publicado a finales de noviembre de 1968. Existe una actitud tolerante por ventura hacia el Álbum Blanco, aunque lo principal del trabajo del grupo ya ha concluido y la relajación y el individualismo están a la orden del día. Los Beatles hicieron el disco en un estado mental distinto del que tenían durante su impresionante cima del período 1966-67: un sentimiento de que algo había acabado y de que ninguna revelación de nada sustancial para sustituirlo había surgido. Esencialmente, la banda había comenzado a desintegrarse en el albor del regreso de su principal período con las drogas. Ya no se trataba de un esfuerzo de grupo, sino una asociación de buenos colegas cooperando.

A pesar de esto (y del hecho de que alrededor de una tercera parte de él no resiste la comparación con los principales hitos de los Beatles) el Álbum Blanco se afana en dominar el Top 10 en la mayoría de todas las listas de "Los mejores discos de todos los tiempos". Y esto sucede a pesar de los recelos de George Martin, que produjo la mayor parte del Álbum Blanco y pensaba que habría sido mejor haberlo dejado en un álbum sencillo en vez de incluir más o menos todo lo que el grupo grabó entre el 30 de mayo y el 13 de octubre de 1968. Sea verdad o no que los Beatles escogieron la fórmula del doble álbum como la más rápida para completar los términos de su contrato de grabación, es muy fácil concluir que una versión en álbum sencillo no hubiera dado cabida a lo mejor que tenían que ofrecer en 1968. En cualquier caso, el álbum doble tiene algo especial que no estaría allí de haberse simplificado: una personalidad propia derivada de la auténtica variedad de su material, el aire misceláneo de un universo particular.

Hasta julio de 1968, cuando Family publicó su debut, Music in a Doll"s House (Música en una casa de muñecas), el primer título de los Beatles para lo que iba a ser el Álbum Blanco fue A Doll"s House (Casa de Muñecas), supuestamente basado en la obra de Ibsen. Una lástima, porque el concepto de una casa de muñecas, con su motivo de objetos recopilados dentro de distintas habitaciones, era un buen paradigma para el doble álbum, en especial por su asociación con la infancia y los juegos fantásticos. Cry Baby Cry reservada hasta casi el final, antes de la sinfonía fantástica de Revolution 9, epitomiza la nota predominante del Álbum Blanco: encantador a medias, siniestro a medias, teñido con oscuros recuerdos de la infancia y principalmente introspectivo.

De haberse llamado el Álbum Blanco A Doll"s House, ¿qué más habría sido diferente? Para empezar, Richard Hamilton, si le preguntan, no habría sido capaz de llevar para adelante el tan moderno minimalismo de una lona completamente blanca, realzada sólo por el número de serie de una supuesta edición limitada en relieve en la esquina. El disco de Family tomó el concepto de la casa de muñecas literalmente, lo que podría haber sugerido a Peter Blake que los Beatles querían utilizar la misma idea. En vez de eso, ellos (y nosotros) se quedan pasmados ante lo que es, sin género de dudas, la mayor osadía de un artista de reputación en los anales del diseño de las portadas de los discos de 33 rpm. ¿Escuchó Hamilton el disco antes de llegar a esta solución? Parece improbable porque sus movimientos de tono, de perezoso atardecer hasta oníricas tinieblas, sus asociaciones con una privada intimidad y puertas cerradas son muy tangibles. El Álbum Blanco es cualquier cosa menos minimalista y su elegante portada vacía y nombre resultante son esencialmente irrelevantes respecto a su naturaleza.

Si la portada de Richard Hamilton para The Beatles es uno de los caminos más perezosos por los que se ha alcanzado jamás un status icónico, el doble álbum representa por sí mismo una buena cantidad de duro trabajo llevado a cabo durante un considerable periodo de tiempo, llevándose su mayor parte a un efecto superlativo. El primer tema, Back in the USSR, motiva en especial por su ritmo suicida, su diseño de incidente preparado, ingeniosa letra y chirriantes efectos de ruido de motor. Dear Prudence es la primera de una serie de delicadas canciones tocadas con la técnica del finger-picking, compuestas en Rishikesh bajo la influencia de Donovan, quien enseñó a los Beatles varias técnicas de arpegio. Blackbird y Julia son otras excelentes canciones en este estilo, mientras que la misma técnica aparece en Happiness is a Warm Gun, la impactante y oscura canción que echa el telón a la primera cara. Aquí se puede oír a Lennon volviéndose más adulto en sentimiento, a la vez que pasa problemas con la letra para mantener el nivel consigo mismo (o quizás para mantener la original inspiración del tema, su primer verso, ella no es una chica que eche mucho de menos).

Otras pistas de gran calidad incluyen I"m So Tired, Mother Nature"s Son, Revolution 1, y la susurrante reconciliación de Harrison con Dios, Long, Long, Long. La mayor parte del material para el Álbum Blanco fue escrito en Rishikesh en una atmósfera de improvisación musical en comuna y, en efecto, bastantes de las canciones son, de hecho, bromas que pierden su fuerza con bastante rapidez. La mejor de estas es el Birthday de McCartney (que no proviene de Rishikesh y fue rápidamente improvisada en el estudio). Entre las menos soportables se encuentran Wild Honey Pie, The Continuing Story of Bungalow Bill, Rocky Raccoon y Why Don"t We Do It in the Road?. El Yer Blues de Lennon es un tipo de broma más seria, que se siente más profundamente en la medida en que se trata de un giro conceptual.

El superficial fin de la brillante influencia de McCartney puede ser oído en Ob-La-Di, Ob-La-Da, Martha My Dear, I Will y Honey Pie. La dura While My Guitar Gently Weeps de Harrison parece no llegar a culminar su mensaje y esquema rítmico. Su Savoy Truffle es un efectivo jeu d"esprit, mientras que Piggies es una desagradable pieza, la única canción del Álbum Blanco que Charles Manson no malinterpretó por completo. El Sexy Sadie de Lennon, burla del Maharishi, justifica su presencia por su sigiloso esquema harmónico, mientras que su Good Night[1], lejos estilísticamente de cualquier cosa que jamás hiciera, funciona bien como tema final. El Don"t Pass Me By de Starr, por otra parte, es una simpática nadería.

Las dos pistas más controvertidas en el Álbum Blanco son el Helter Skelter de McCartney, considerado por unos una atronadora obra maestra y que otros escuchan como desesperante ruido, y la larga excursión dentro de la aleatoria anarquía de título Revolution 9. Aparte de tratarse de la pieza de genuino arte de vanguardia de más amplia distribución en la historia, Revolution 9 es, sin género de dudas, el corazón del Álbum Blanco, concentrando plásticamente dentro de ella todos sus impulsos oníricos, rompedores, secretos y curiosos. Tan sólo los Beatles podían haber llegado al extremo de hacer de Revolution 9 el clímax de su doble álbum de 95 minutos. Rara vez ha ido nadie tan lejos en el negocio del pop-rock como en Revolution 9, que es la más elevada cima de los Beatles como experimentadores.

El Álbum Blanco puede ser defectuoso o estar hinchado con material de relleno, pero tiene una gran unidad, otorgada en gran medida por la secuenciación de las canciones, un esfuerzo de compilación que requirió un esfuerzo sin precedentes de 24 horas para ser completado. Más que eso, la grabación es total, goza de la capacidad de incluirlo todo, susceptible de establecer una atmósfera y un espacio en el que la mente del oyente es capaz de navegar con la música. Por todas estas razones permanece entre lo más original del trabajo de los Beatles.

HABLANDO DE REVOLUCIÓN

Linda Thompson considera que el Álbum Blanco es

El mejor disco de los Beatles

La primera vez que vi a los Beatles fue en 1964, cuando tocaron en Glasgow, y fue mi epifanía con la música. Viéndolos en escena esa noche, de pronto vi la luz. Para mí su más importante disco fue siempre el Álbum Blanco. Dentro de él había algo para cada persona y todavía está allí. Realmente es un disco que ha superado la prueba del tiempo. Quizás eso sucede porque es tan diverso, tanto en su contenido lírico como en su estilo musical. Back in the USSR contiene la mejor producción. ¡Es tan elegante!.. y la letra es de lo más cuca. While My Guitar Gently Weeps es la canción perfecta. George Harrison, que siempre fue mi beatle favorito, canta de un modo tan tranquilizador, tan melodioso. Su voz conforta tanto y es tan melancólica. Él te tranquiliza dentro de este falso sentido de seguridad y, de pronto, tienes una canción como Why Don"t We Do It in the Road?, que para el tiempo en el que fue hecha fue extraordinaria, genuinamente perturbadora. Actualmente la gente realmente suele "hacerlo en la carretera", pero cantar sobre eso por entonces era demasiado. Esa canción fue realmente muy avant-garde.

Paul McCartney también se aproxima a la bondad en I Will. Esa canción tiene una letra tan buena: Si nunca te vi / nunca me haré con tu nombre / pero en realidad nunca importó / siempre sentiré lo mismo. Las palabras son tan ambiguas que el oyente no sabe si McCartney se está dirigiendo a una chica o a Dios en la canción.

Creo que todo el Álbum Blanco está muy subestimado. Definitivamente es un disco que pilla tu atención y te hace pensar.

LO QUE DIJERON LAS REVISTAS….

A la prensa le gustó el cajón de sastre que supone el Álbum Blanco

"El más importante evento musical del año sucede hoy. Por supuesto que se trata de la publicación del nuevo doble álbum de, por y simplemente titulado The Beatles… El patrón poético varía de lo inspirado (Blackbird) mediante lo alusivo (Glass Onion) y lo oscuro (Happiness is a Warm Gun) a la broma, lo manido y a la deliberada ausencia de sentido. Hay demasiadas bromas privadas y demasiado pastiche para convencerme de que Lennon y McCartney siguen avanzando… pero estas 30 pistas contienen suficiente para ser estudiadas, disfrutadas y apreciadas gradualmente en los próximos meses".

                   William Mann, The Times, 22 de noviembre de 1968

"El nuevo disco de los Beatles se ha revelado como una sorpresa. Como ha ocurrido a menudo en el pasado, el grupo ha producido un radical cambio de dirección, resultando el producto final un repertorio bastante más elemental de lo esperado… La vuelta al más temprano estilo de los Beatles queda reflejada también en la portada. Eran de la opinión de que las portadas se estaban volviendo demasiado complejas (¡y ellos habían empezado la moda com Sgt,. Peppers!)".

Beat Instrumental, noviembre de 1968

"Por supuesto, el nuevo doble álbum de los Beatles…. es lo mejor que ha ocurrido en el pop desde Sgt. Pepper. Su sonido, para los abiertos de oído y mente, debería haber establecido hace largo tiempo su supremacía… Han tenido deslices, pero no han sido muchos. Es un mapa del mundo de la música contemporánea, dibujado con un gusto único. Musicalmente hay belleza, horror, sorpresa, caos, orden. Y eso es el mundo; y en eso es en lo que están los Beatles metidos. Creados por, creando para, su era".

Derek Jewell, Sunday Times, 24 de noviembre de 1968

NOTAS SOBRE LA PORTADA

Paul quería un marcado contraste con la portada del Sgt. Pepper.

La consiguió.

         La mayoría asume que la escueta portada blanca que adorna el epónimo noveno disco de los Beatles fue producto de las niñerías de Yoko Ono o John Lennon. Su minimalismo y la influencia del arte conceptual estaban, definitivamente, en consonancia con las tendencias avant-garde de la pareja. Lennon había utilizado tanto lienzos blancos como globos blancos en su exposición Estás aquí, realizada en la galería de Robert Fraser durante julio de aquel año. Pero, de acuerdo a Richard Hamilton, el diseñador del disco, fue Paul McCartney quien hizo la primera petición de una portada en contraste con la explosión rococó de Sgt. Pepper.

         Hamilton, un artista pop británico, se había hecho con el encargo a través de un amigo mutuo, propietario de una galería, Robert Fraser. En los primeros estadios del diseño, había propuesto que el blanco de la portada fuera remarcado por la mancha de una taza de café, pero la idea se consideró "poco seria". Entonces, sugirió que la portada estuviera impregnada de pulpa de manzana, en homenaje a Apple, la compañía de los Beatles, lo cual era más que imposible.

         Al final, se centraron en una portada completamente blanca. De costado, junto al nombre de la banda en relieve, los primeros dos millones de copias del disco, tenían un número de edición exclusivo. John se hizo con el 00001, "porque gritó más fuerte", recuerda Paul.

         Tal fue la naturaleza revolucionaria del diseño que llevó a que el disco fuera conocido con el nuevo nombre de Álbum Blanco. Lo que contenía la portada, de todas formas, era bastante más convencional, con su collage de instantáneas y chapas reunidas por Hamilton, más su retrato de cada miembro. En el sentido de que la música contenida dentro era menos una colaboración y más el resultado de tres distintos autores, John, Paul y George, así la composición se centró en la individualidad de cada Beatle antes que como grupo, utilizando instantáneas de cada uno de los miembros del grupo en solitario.

                                                        Lois Wilson

Trad. Antonio Curado, Wicked Messenger prod.

Para Manolo Álvarez,

Gracias a quien escuché por primera vez el Blanco

(y Rubber Soul, y With the Beatles…),

gracias a quien pude empezar a vislumbrar mejor la luz allá por mis lost years…



[1] En realidad, Good night es un tema de McCartney, no tan lejos, por tanto, de algunas opciones estéticas de su autor (N. del T.).

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DE LA INSPIRACIÓN

Por Kuratti - 11 de Diciembre, 2005, 13:35, Categoría: Microensayos de la Realidad

     No han sido pocas las veces en las que el amigo Pinwi me instaba a escribir algo, lo que fuera, inmerso en la vorágine fecundante de estos parajes librescos y literatos. Hablamos y hablamos de una sesuda y breve historia del porno malograda, que nunca llegó a dibujarse. Y otras varias, que en la variedad esté el placer, hasta una noche cercana de canícula calurosa en la que tuve que sincerarme ante el amigo Pinwi: me siento como si las musas me hubieran abandonado. Aunque en realidad, mirando ahora hacia atrás (contra el consejo de un viejo amigo), pienso que nunca han estado demasiado de mi lado. Todas las ideas que puedo tener y que pueden cobrar forma de relato, poema, canción, me resultan banales, estúpidas, machacadas, negras…cuando uno le toma demasiado respeto a la escritura sufre, por definición, esta ansiosa, enfermiza vomitera de incapacidad creadora, cuando antes ha sido capaz, al menos en sus sueños, de enarbolar una pluma como su estandarte liberador. ¡Ay, vosotros que empuñáis libremente el pincel que pinta los poemas sin temor alguno a vuestra propia maldición! Vuestra suerte es la tímida ingenuidad y la falta de respeto necesaria para, ahora, contar lo que os sale del fondo de las túrdigas.

            Paradójicamente, llegar a esta triste conclusión me ha permitido decidirme a trazar unas líneas acerca de la misma inspiración que alimenta este vehículo y que permite crear sin freno. Una noción fundamentalmente atada a todo el proceso poético visionario y real.

            Inspiración surge en la raíz misma de los dos poetas más importantes, Homero y Hesíodo, los más importantes porque son los más antiguos. De hecho, Homero se nos presenta como un mero transmisor de las palabras que la musa le susurra a la mente, entendimiento, alma o espíritu, que son lo mismo, desde el mismo arranque de sus dos poemas: "Canta, diosa, la cólera del Pelida", así empieza la Iliada, "Entona, Musa, al varón de multiforme ingenio", así la Odisea. A Hesíodo las Piérides le visitan personalmente en la cima del Helicón y son ellas las que le transmiten la sabiduría necesaria para que el poeta de Ascra pueda enseñarle a su casquivano hermano Perses cómo hay que labrar el campo y los momentos necesarios para ello. Poeta como vehículo de un mensaje extraordinario, fuera de la visión banal.

            Esta idea del poeta transmisor tiene raigambre religiosa en el panteón homérico, pero en esencia vuelve a repetirse, en forma de proceso infinito, a la hora de erigirse en factótum cualquier individuo que ha pretendido simular trascender, elevarse por medio del proceso poético como el Horacio convertido en cisne. Pero no tratemos de engañarnos: en no pocas ocasiones, la inspiración brota de la musa de la constancia, del retorno una y otra vez a las mismas líneas, que urgen reconstruirse como entes vivos, no como gélidas estatuas de esas que por doquier adornan las estancias del presunto renacimiento. Flaubert se desmayo cuando después de interminables repasos a su Madame Bovary, se encontró con una indeseable rima interna en la primera página de la obra. El poema más estúpido es ese que has escrito encerrado en el desengaño o el desaire, que parece que se dispara desde el carril de tu musa, y es una puta bazofia.

            ¿De verdad creéis que Baudelaire lanzó su Spleen poseído por la visión? La visión es el efecto que produce el dolor poético, los poetas visionarios no existen, la inspiración no produce la visión. Si escribes poesía no pretendas desahogarte, al menos si alguien te va a leer. A joderse, la Radio Etiopía se jodió por culpa de Radio Troya, no hables tan mal como escribes. La inspiración no existe, amiguetes. Sólo existe el trabajo. Y la visión, la visión está podrida. Las musas sólo están en las preciosas salas del Museo Vaticano. Y no hacen música, son gélidas estatuas que ni por asomo reclaman en su ser la audacia creativa de las salvajes Amazonas del Artemisión.

                                                                                                 Antonio Curado

RECUPERO ESTE BREVE ENSAYO QUE ESCRIBÍ HACE UNOS AÑOS PARA LA REVISTA UTRERANA 'CABARET VOLTAIRE': ESPERO QUE OS GUSTE. CREO QUE MANTIENE SU VIGENCIA

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LIVING IS EASY WITH EYES CLOSED

Por Kuratti - 11 de Diciembre, 2005, 13:27, Categoría: Roll Over Beethoven

Cuando estas líneas vean la luz, ya te habrán zurrado bien la badana con el vigésimo quinto aniversario de la muerte por asesinato de John Winston Lennon, aka Beatle John. Sobre él habrás visto (o habrás leído tal vez) los más manidos y terroríficos tópicos imaginables, vertidos en los cada vez más ridículos medios de comunicación patrios, impregnados como están de un tufo reaccionario a cualquier banda que me entran ganas de echar virutas. Es lo que suele pasar cada vez que se habla de un icono tan popular pero tan poco conocido EN-REALIDAD. O pasa al revés, y el que te toca la moral es el típico y aguerrido fanático beatlémano de la vieja guardia que aplaude cada palomino de Mr. Lennon como si en él quedara impregnada toda la esencia del arte y la vida total y genial. Habrás oído hablar de sus geniales obras Imagine o Jealous Guy (es curioso cómo hablar de Lennon para la mayoría excusa hablar del fenómeno beatle que parece trascender), de su amor infinito por Yoko, de su papel fundamental dentro del cuarteto de Liverpool frente al cursi de McCartney, de su lucha por la paz, de su eterna creencia en el amor, de su asesinato a manos de Mark Chapman…todo mentira, menos lo último claro.

Después de militar aguerridamente en las filas de la beatlemanía, torcimiento cerebral del que fui presa en mi adolescencia para escapar después como un cohete, encontrando finalmente en el remanso del río el término medio que permite degustar amablemente una música tan excelsa e influyente, la obra y la personalidad de Lennon me resultan cada vez más esquivas. Pero no precisamente porque no haya pasado poco tiempo con la primera ni por ser inasequible la segunda. Al revés. No hay un personaje público en el siglo XX tan expuesto a las miradas ni tan exhibicionista, al mismo tiempo, como Lennon. Por eso es resbaladizo: un personaje de genio imperecedero pero inestable, capaz de las más elevadas cotas artísticas (I am the Walrus, In my Life, Instant Karma) como de la mayor babosería infecta (Beautiful Boy) o del mayor engendro vital posible (Whatever Gets You Thru the Night, el apestoso hit perpetrado junto a Elton John). Un personaje encantador cuando se limita a hablar con honestidad de su música, seductor cuando lo vemos en acción sobre un escenario o accediendo al surreal mundo cómico donde sólo viven los hermanos Marx o W. C. Fields. Pero Lennon es insoportable cuando pretende justificar sus experimentos underground junto a Yoko Ono (el film Imagine, un terrible experimento consistente en representar cada una de las canciones del homónimo álbum del modo más ególatra posible, los famosos Unfinished Music, "música" experimental de un mal gusto que huele: Heartbeat es el latido del corazón del feto abortado de Yoko, Two Minutes of Silence eso justo…). Y sus proclamas pacifistas dan grima. Nunca en nadie como en Lennon se ha manifestado tan a las claras una mente tan plana, mediocre e irrelevante abogando por causas mayores. Véase el film Imagine: John Lennon para constatarlo. O si no, escúchese la meliflua Imagine, esa canción tan reivindicada pero pecado plano de la impotencia creativa: ¿quién recuerda I Don"t Wanna Be a Soldier? Otra pieza del mismo disco pero esta vez desde la tripa de una bomba atómica. Su inexistente texto recuerda que cuando se dejaba de zarandajas, Beatle John era capaz de tocar mucho lo profundo de la moral.

Evidentemente a la integridad de Lennon le ha sido de gran utilidad la muerte de su cuerpo. Transmutado en una especie de bandera existencial, los que portan camisetas con su efigie (REMEMBER LOVE, IMAGINE) y lo colocan en el mismo altar perro flauta donde habitan el Ché del diablo o la bandera de Jamaica, no tienen ni idea de lo que Lennon en realidad representa. Lennon tiene más que ver con Gene Vincent o con la violencia descarnada de las eternas noches de Hamburgo que con el Yin y el Yan. Lennon fue el mayor punkie durante los aciagos días de la noche de año y medio, 74-75, junto a Nilsson, Ringo, Keith Moon y todos los borrachos del rock inglés y americano. Y ese es el Lennon que produce las canciones más insondables y desconocidas: Old Dirt Road, Nobody Loves You When You"re Down and Out, Steel and Glass…Mira hacia atrás. ¿Qué hubiera pasado si Lennon no hubiera muerto? En su último disco en vida, Double Fantasy, está la respuesta a muchos de estos interrogantes. Las canciones que allí se escuchan, lastradas por la negra sombra de la madre superiora, Mrs. Ono Lennon, revelan pistas evidentes del negro camino hacia la trivialidad (una canción como Woman sería vibrante en la era beatle: aquí da yuyo de puro sensiblero). Supongo que la MTV lo habría arrastrado a cotas inimaginables de estúpida modernidad ochentera, como a la mayoría de los grandes músicos del pasado en tan réproba década (incluyendo a Dylan, Neil Young o David Bowie), en los 90 habría vuelto a estar a la altura y ya habríamos sido testigos de la gran reunión, Lennon-McCartney-Harrison-Starr, the Fab Tour, ¡The Beatles come back!, llenando estadios con furtivos karaokes colectivos como a día de hoy hace "Macca". Sólo la integridad de Harrison permite pensar que esto último nunca habría sucedido. Hubiera sido terrible ver a los cuatro gigantes cantando Can"t Buy Me Love como el definitivo ítem de la nostalgia. ¡Qué estúpidos somos los seres humanos!

Pero Lennon murió. Y quedó paralizado en una especie de fotografía insomne. Su rostro en los cartones del Álbum Blanco, cabello largo, gafas redondas, rictus serio, nariz afilada. Su ingenio invitando a la nobleza a marcar el ritmo de Twist and Shout con ayuda de las joyas, declarando inaugurado este puente, con la cabeza perdida en el I"m Down del Shea Stadium o mascando chicle durante la retransmisión de All You Need Is Love. Ese es el Lennon que queda en la foto. No mucho más que si el asesinado hubiera sido McCartney: mira atrás y piénsalo. La foto del Blanco, Let It Be, el abrigo en la azotea, el loco de la colina… y no hubiera tenido tanto tiempo para hacer el payaso y revelar tan claramente cómo las neuronas se les quedaron tan tocadas por culpa del inventito de la psicodelia.

Seamos serios: Lennon fue un tipo mediocre con suerte, la suerte de toparse con el advenimiento de una industria musical poderosa y con tres colegas que le dieron durante diez años largos la fuerza de sustentarse en el magnánimo regalo de los dioses que era ser un beatle. Pero a veces la mediocridad guía desde la batuta de Hermes a ciertos seres hasta lindar con el sorprendente terreno del arte sublime. Y por eso nunca dejaré de escuchar a John Lennon. Y nunca, en definitiva, de amarle.

OBRAS FUNDAMENTALES DE JOHN LENNON:

-          In my Life y Nowhere Man (Beatles, album Rubber Soul, 1965)

-          I"m Only Sleeping (Beatles, album Revolver, 1966)

-          A Day in the Life (Beatles, album Sgt. Pepper Lonely Hearts Club Band, 1967)

-          I Am the Walrus y Strawberry Fields Forever (Beatles, album Magical Mistery Tour, 1967)

-          Happiness is a Warm Gun (Beatles, album The Beatles)

-          Instant Karma (single, 1970)

-          Plastic Ono Band – Mother (album, 1970)

-          Steel and Glass (album Walls and Bridges, 1974)

ANTONIO CURADO

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